Amas de casa, jóvenes aburridas del gimnasio y hasta varones
se suben al caño y desafían el aire.
Popularizado por Marcelo Tinelli en su programa “Bailando
por un sueño” y lejos de la connotación erótica y cabaretera con que estuvo
vinculado en el pasado, el baile del caño, o pole dance, se convirtió en los
últimos tiempos en una disciplina deportiva a la que se le animan mujeres y
hombres de todas las edades. Incluso, hay nenas de 10 años que se han hecho
expertas en subir a la barra vertical de 4 metros, sea fija o giratoria.
FRASE
“Costó mucho sacar al pole dance de esa idea de que sólo se
trataba de chicas revoleando el traste y refregándose en un caño como se
mostraba en el programa de Marcelo Tinelli”. Daniela Pintos Instructora y directora de Estudio NQN Pole
Art
En la ciudad de Neuquén, aburridos de la rutina de los
gimnasios, muchas mujeres y varones se volcaron a esta disciplina que conjuga
entrenamiento físico y diversión, y que intenta ser reconocida para ser
incorporada a los Juegos Olímpicos.
“Costó mucho sacar al pole dance de esa idea de que sólo se
trataba de chicas revoleando el traste y refregándose en un caño”, afirma
Daniela Pintos, de 42 años, quien hace siete descubrió esta actividad mirando
un programa de la televisión rusa, y al poco tiempo pasó de ser ama de casa a
convertirse en instructora y dirigir el Estudio NQN Pole Art, donde asisten a
diario más de 60 personas.
Una música incesante invade el primer piso del estudio
ubicado en Edelman al 100 e incita a una decena de jóvenes a aferrarse a los
caños de 45 milímetros de diámetro y empezar a contornearse y suspenderse en el
aire armando diversas y complejas figuras acrobáticas bajo la supervisión del
instructor Rodrigo Epulef, quien hace más de un año y medio comenzó a
practicarlo.
Epulef indica que hay que subir. Noelia, de 27 años,
comienza su rutina enganchándose, apoyando tibia y peroné en la barra. Como la
mayoría de las participantes de la clase, admite que se aburría en el gimnasio,
entonces se metió a practicar pole buscando la superación personal, “porque
tenés que levantar tu propio peso y hacer la figura que te marcan y no te das
cuenta del esfuerzo físico que eso te genera”. Destaca que la fuerza de brazos
y piernas y la elongación que hoy posee las adquirió colgada del caño cuatro
veces por semana. El año pasado decidió competir por primera vez en el certamen
Patagonia Pole Championship y consiguió el primer puesto en la categoría
amateur femenino.
El instructor ayuda a una de las más nuevas del grupo a
sostener su cuerpo desafiando la gravedad, y asegura que las posibilidades de
armar figuras es ilimitada.
“Este deporte permite fortalecer los músculos, ejercitar
abdominales, brazos, piernas y estirar bien las articulaciones”, describe
Epulef mientras observa a Dana Kamman, de 10 años, cómo libera piernas, manos y
torso y gira su cabeza con gracia como si nada le costara esfuerzo.
Los movimientos, trucos y acrobacias que realizan sobre la
barra vertical permiten ejercitar la coordinación, modelar la figura, mejorar
la elongación, tonificar y fortalecer numerosos músculos.
Estos beneficios
fueron los que motivaron que Laura (32 años, casada y con dos hijos) tomara
clases.
“Lo tomé como una alternativa a trabajar lo físico ya que el gimnasio
me aburre. Con el correr de las clases voy logrando más posturas y lo que más
me gusta es que utilizás todos los músculos del cuerpo”, explica.
“Me resulta muy cansador, pero está re bueno”, dice Natalí,
de 27 años, quien hace un par de semanas empezó esta práctica. La joven destaca
las figuras que se pueden armar en el caño como las que realiza el grupo para
la foto.
Enganchados del caño, desafían y juegan con el aire con una
elegancia digna a pesar del esfuerzo. Es entonces cuando uno se pregunta cómo
pueden sonreír. Sin dejar de ser sensual, el caño -que finalmente sepultó esaimagen de cabaret- continúa sumando seguidores que buscan una alternativa que
los ayuda a mantenerse en forma pero además les ofrece vértigo, sensualidad y
diversión.
PURO TALENTO
Dana, la niña de 10 años que ya ganó un torneo
Hace más de un año, Dana Kamman acompañó a su mamá a
una clase de pole dance y quedó deslumbrada. “Esto es para mí”, se dijo. “Me
gustó por la fuerza, por el equilibrio y la elongación que hay que hacer”,
comenta.
En 2015, con 10 años logró el primer lugar en la categoría
infantil en el certamen Patagonia Pole Championship que se realizó en el Casino
Magic . Además, alcanzó el subcampeonato en el Sudamericano que se disputó en
Buenos Aires.

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