A mucha gente no le queda más remedio que entrenar a última
hora del día, aunque no sea la hora perfecta. Por la noche entrenar a tope
tiene un problema, y es que podemos alterar el sueño. Ya sea entrenamiento de
pesas o de resistencia, el ejercicio intenso por la noche puede jugarnos malas
pasadas y hacer que no descansemos adecuadamente.
Después de una sesión intensa el organismo tarda incluso
cuatro horas en recuperarse completamente, y con recuperarse queremos decir:
volver a la frecuencia cardíaca normal, volver a recargar los depósitos
energéticos musculares, recuperar el equilibrio hídrico y en general, volver a
un estado de reposo que nos permita el correcto descanso.
Cuando hemos hecho una sesión muy intensa el organismo
todavía está acelerado y si nos acostamos al poco tiempo podemos sentir la
desesperación de un mal descanso: se tarda en coger el sueño, nos despertamos
muchas veces, tenemos la sensación de no haber dormido al levantarnos. Todo
estos son síntomas de un organismo que no puede descansar adecuadamente, lo que
puede llevarnos a un estado de fatiga crónica.
En el entrenamiento hay que saber racionalizar la
intensidad. No todos los días podemos entrenar a tope, hay que alternar días
fuertes con otros de descanso y otros más flojos. Por esta razón podemos dejar
el día fuerte de la semana para cuando podamos acercarnos por el gimnasio en
horas más tempranas y así optimizar el entreno.
Si durante la semana es imposible podemos incluso
plantearnos dejar el día fuerte para el sábado o domingo, donde tenemos tiempo
de sobra para recuperar antes de irnos a dormir.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario